Y los pitufos invadieron Bilbao...

pero yo no llegué a verlos campando a sus anchas por el Guggenheim y alrededores, así que a contribuir con la causa, comprando uno a UNICEF.
La cuestión era personalizarlo y presentarlo a un concurso, pero hasta que me aburra de él, me gusta mantenerlo blanco y que haga de modelo para mis broches (éste es de Begoña, pero antes fué de mi pitufo)... es tan mono...